

Borgo Antichi Orti tiene raíces profundas que se hunden en la historia monástica y agrícola de Umbria. El complejo surgió alrededor de 1444, cuando los monjes benedictinos fundaron un pequeño monasterio “extra moenia” – fuera de las murallas de la ciudad – a los pies de Assisi.
El lugar se convirtió rápidamente en un centro de acogida y estudio, donde los monjes, además de la vida religiosa, se dedicaban al cultivo de hierbas medicinales y a la preparación de remedios curativos, siguiendo los antiguos conocimientos de la ciencia herborística.
El área del Borgo se caracterizaba por huertos en terrazas, cultivados con cuidado por los aparceros para garantizar a los monjes y a la comunidad local el sustento.
Estos huertos, llamados Hortuli, estaban organizados según los principios de la botánica medieval y divididos en cuadrantes, según la simbología de los cuatro elementos naturales: tierra, agua, aire y fuego. Cada planta era seleccionada y cultivada por sus propiedades beneficiosas, con un enfoque holístico de la salud y el bienestar.
Además de la función agrícola y terapéutica, el monasterio se convirtió en un lugar de paso y refugio para peregrinos y viajeros dirigidos a la Basílica de San Francisco, reforzando así su papel como centro de hospitalidad y espiritualidad.
A lo largo de los siglos, el Borgo mantuvo su identidad histórica, atravesando las transformaciones de la sociedad y conservando el encanto del pasado.
Su renacimiento moderno se basa en un profundo respeto por esta herencia, uniendo tradición e innovación. Hoy, Borgo Antichi Orti continúa la misión de sus antiguos habitantes, ofreciendo un lugar en el que historia, naturaleza y bienestar conviven armoniosamente, evocando el espíritu auténtico de la vida monástica medieval.
La propuesta gastronómica, expresión auténtica de la cocina umbra, se distingue por la calidad y la estacionalidad de los ingredientes, provenientes en gran parte de los Hortuli, ofreciendo una experiencia culinaria que realza los sabores del territorio.